El buscar respuestas adecuadas a esta interrogante me ha llevado a identificar lo complejo que es hablar del aprendizaje, en el entendido de que es una construcción interna, que cada individuo hace de una manera especial y específica, también me hizo recordar y reflexionar la siguiente frase: “Cuando se da lo mismo a los diferentes, se produce desigualdades”
Comenzaré por afirmar que no considero que el aprendizaje sea algo trivial, en virtud de que representa un fenómeno muy complejo, por lo tanto resulta poco objetivo intentar observarlo y medirlo a través de preguntas con “ un contenido cualesquiera.” Se mide lo que el profesor quiere medir, desde su perspectiva él reconoce, selecciona contenidos cualesquiera, y privilegia algunos temas y relega otros, hace esta elección de acuerdo a su cosmogonía objetivos particulares de enseñanza, que en muchas ocasiones no son claros ni precisos.
Intentar evaluar el aprendizaje con este recurso tradicional limita el concepto de aprendizaje a un cúmulo de conocimientos que el alumno debe de reproducir de manera memorística y de forma automática. Esta estrategia carece de sentido, si se pretende trabajar bajo un enfoque constructivista; el cual reconoce la existencia de inteligencias múltiples y los diferentes modos de aprender como el visual, el auditivo y el kinestésico, por tanto concibe a cada estudiante como un ser único e irrepetible, esto hace necesario e indispensable reconocer las necesidades y características especiales de los estudiantes.
En este momento histórico - la evaluación del aprendizaje implica una visión diferente- muy lejana de lo que hasta hoy se ha podido experimentar, basada en la heterogeneidad y las diferencias no en la homogeneidad tomando en consideración que cada alumno tiene sus propias capacidades, intereses, motivaciones y una experiencia singular; es decir las diferencias son inherentes a los seres humanos.
Esas diferencias son las que exigen que los docentes de la educación actualicen su concepción sobre la educación y formación actual, al mismo tiempo implementen estrategias de enseñanza en consonancia a las reformas educativas. Hay que descubrir las fortalezas individuales y enseñar a nuestros alumnos el ejercicio y dominio de las mismas.
El modelo constructivista abre diversos paradigmas, por ejemplo tenemos que los aprendizajes no son fijos, momentáneos, ni predecibles, los conocimientos se construyen y reconstruyen lo que implica en muchas ocasiones desaprender. Me atrevo a decir que la nueva exigencia educativa para el docente es crear ambientes favorables para el aprendizaje significativo, que el alumno se plantee interrogantes y busque respuestas a las mismas. Es urgente activar funciones del docente y educandos como observar, guiar, orientar y retroalimentar. Los estudiantes deben responsabilizarse de su propio aprendizaje, aprender a trabajar colaborando en equipo buscado el beneficio colectivo, a través de la interacción y el autoaprendizaje. El trabajo en equipo tiene que ser una fortaleza muy explotada para que los alumnos produzcan más, comenten hallazgos, frustraciones o simple y llanamente compartan éxitos.
