¡Buenas noches a todos!
Si es cuestión de confesar la experiencia vivida con el método de ensayo-error o nombrado de otra forma método “echando a perder se aprende”, les comparto lo siguiente en mi debut como maestra del nivel medio superior supe lo que era pánico escénico, no es nada fácil estar bajo la mirada de 50 jóvenes inquietos, lo primero que escuche cuando entre al salón de clases fue ¡Sos un caramelo! seguido de un chiflido, sentí como mi cara pasaba de un color a otro, tratando de mantener todo bajo control, le pedí al alumno que se retirara del salón excusando indisciplina; hoy al estar realizando las lecturas sugeridas, recordé esa anécdota y me causo mucha gracia porque descubrí que en aquella ocasión reaccione motivada por el temor de verme vulnerable ante las intimidaciones de mi alumno. Al estar leyendo el texto de José M. Esteve. La aventura de ser maestro reflexioné sobre el planteamiento “la disciplina es un problema unido a nuestro sentimiento de seguridad y a nuestra propia identidad como docentes; que puede colocarte en un estado de indefensión hasta las respuestas agresivas, el profesor tiene que darse a la tarea de encontrar una forma de organizar a los alumnos para que trabajen con un orden productivo.”
Algo que en lo personal me ha funcionado para establecer disciplina es actuar con firmeza y sin rudeza. Desde el primer día de clases les hago saber que no hay castigos, les hago entender que toda decisión que se tome trae consigo una consecuencia, la cuál se tiene que asumir con responsabilidad, les pido también que participen en el establecimiento de las normas y reglas a seguir dentro del salón de clases, considero que si los alumnos ayudan a establecer los lineamientos les es más fácil acatarlos y respetarlos de esta manera no los están viendo como una imposición del maestro. También trato en lo posible de canalizar su energía, cuando detecto quienes son los alumnos más inquietos les delego funciones y así los mantengo ocupados, ellos por su parte se sienten importantes porque son mis colaboradores. Considero indispensable no tomar sus palabras y acciones como agresiones personales, hay que dialogar mucho con ellos, observarlos para encontrar y entender los motivos que los llevan a comportarse de determinada manera. En cuestiones humanas no hay recetas y como lo menciona en su escrito. La concepción del profesor, Miguel Ángel Santos Guerra “el carácter singular de los escenarios, de las culturas y de los contextos, exige una actuación profesional específica.”
Desde mi perspectiva creo que de los errores se puede extraer mucho aprendizaje, siempre y cuando se haga un análisis objetivo de los resultados obtenidos en cada curso, permitiendo así legar a una autoreflexión madura y honesta. Reitero que la retroalimentación que hacen los alumnos es una herramienta valiosa para confrontar opiniones, y estar en posibilidad de mejorar el servicio que se les brinda, también procuro hablar con otros colegas para intercambiar experiencias, esto permite compartir y conocer el “malestar docente” desde diferentes ópticas, al igual que lo estamos haciendo e este espacio.
Me despido catando “…caminante no hay camino, se hace camino al andar, golpe a golpe, verso a verso…”, deseo que tengan un excelente fin de semana.
Si es cuestión de confesar la experiencia vivida con el método de ensayo-error o nombrado de otra forma método “echando a perder se aprende”, les comparto lo siguiente en mi debut como maestra del nivel medio superior supe lo que era pánico escénico, no es nada fácil estar bajo la mirada de 50 jóvenes inquietos, lo primero que escuche cuando entre al salón de clases fue ¡Sos un caramelo! seguido de un chiflido, sentí como mi cara pasaba de un color a otro, tratando de mantener todo bajo control, le pedí al alumno que se retirara del salón excusando indisciplina; hoy al estar realizando las lecturas sugeridas, recordé esa anécdota y me causo mucha gracia porque descubrí que en aquella ocasión reaccione motivada por el temor de verme vulnerable ante las intimidaciones de mi alumno. Al estar leyendo el texto de José M. Esteve. La aventura de ser maestro reflexioné sobre el planteamiento “la disciplina es un problema unido a nuestro sentimiento de seguridad y a nuestra propia identidad como docentes; que puede colocarte en un estado de indefensión hasta las respuestas agresivas, el profesor tiene que darse a la tarea de encontrar una forma de organizar a los alumnos para que trabajen con un orden productivo.”
Algo que en lo personal me ha funcionado para establecer disciplina es actuar con firmeza y sin rudeza. Desde el primer día de clases les hago saber que no hay castigos, les hago entender que toda decisión que se tome trae consigo una consecuencia, la cuál se tiene que asumir con responsabilidad, les pido también que participen en el establecimiento de las normas y reglas a seguir dentro del salón de clases, considero que si los alumnos ayudan a establecer los lineamientos les es más fácil acatarlos y respetarlos de esta manera no los están viendo como una imposición del maestro. También trato en lo posible de canalizar su energía, cuando detecto quienes son los alumnos más inquietos les delego funciones y así los mantengo ocupados, ellos por su parte se sienten importantes porque son mis colaboradores. Considero indispensable no tomar sus palabras y acciones como agresiones personales, hay que dialogar mucho con ellos, observarlos para encontrar y entender los motivos que los llevan a comportarse de determinada manera. En cuestiones humanas no hay recetas y como lo menciona en su escrito. La concepción del profesor, Miguel Ángel Santos Guerra “el carácter singular de los escenarios, de las culturas y de los contextos, exige una actuación profesional específica.”
Desde mi perspectiva creo que de los errores se puede extraer mucho aprendizaje, siempre y cuando se haga un análisis objetivo de los resultados obtenidos en cada curso, permitiendo así legar a una autoreflexión madura y honesta. Reitero que la retroalimentación que hacen los alumnos es una herramienta valiosa para confrontar opiniones, y estar en posibilidad de mejorar el servicio que se les brinda, también procuro hablar con otros colegas para intercambiar experiencias, esto permite compartir y conocer el “malestar docente” desde diferentes ópticas, al igual que lo estamos haciendo e este espacio.
Me despido catando “…caminante no hay camino, se hace camino al andar, golpe a golpe, verso a verso…”, deseo que tengan un excelente fin de semana.

Hola Dani, creo que la mayoría de nosotros profesores no normalistas, hemos aprendido con ese método de ensayo y error, para mí la disciplina es lo más importante dentro del salón de clases, y es necesario convencer a los alumnos a conservarla, ya que esto beneficia el aprovechamiento del tiempo de clase y acrecenta su aprendizaje. Saludos
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